Una buena faja no debe hacer torniquetes, ni arrugas que a reflejarán posteriormente en la piel; debe tener protección especial en las zonas de broches y cierres y no deben maltratar al paciente. Si el paciente no siente cómodo con la faja, debe cambiarla por una con la que se sienta mejor. No es cierto que a más estrecha la faja, más delgada quedará la persona, ya que cuerpo es moldeado por la cirugía y no por el uso de la faja.
lunes, 29 de septiembre de 2008
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